Cuán extraño es ver
UN sólo ser en el mundo, tener un sólo pensamiento en el cerebro, un solo deseo en el corazón, un solo nombre en los labios... un nombre que asciende continuamente, como el agua de un manantial, desde las profundidades del alma hasta los labio, un nombre que se repite una y otra vez, que se susurra incesantemente, en todas apartes, como una eco.
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